Al final de cada fase hay una puerta: una reunión corta en la que la Dirección decide, con criterios definidos de antemano, si seguimos con el plan o lo ajustamos.
Para qué sirven
- Le dan a la Dirección un punto de decisión por fase, en lugar de enterarse de los problemas cerca de la auditoría.
- Ponen los criterios por escrito antes de empezar la fase, para que "cumplida" signifique lo mismo para todos.
- Permiten ajustar plazos, recursos o prioridades mientras todavía hay tiempo para hacerlo.
- Dejan registrada la decisión de la Dirección y su fecha.
Los criterios de cada puerta figuran en el plan. La decisión es siempre de la Dirección de la organización; Buenas Prácticas aporta el análisis y la recomendación.
Pasar una puerta de fase no equivale a obtener la certificación: la decisión de certificar la toma exclusivamente el organismo certificador.